
Su canasta pesa poco. De la panadería al panteón el cempasúchil cubre el suelo. Efraín dice: “Es para mi amigo. Con las flores encuentra la casa.” Alondra camina detrás.
De noche, el panteón está lleno de velas y luz. Hay familias enteras en las tumbas. Comen tamales. Nadie llora. Alondra pregunta: “¿Nadie llora?” Efraín contesta: “Hoy no. Hoy comen. Hoy cantan.”
Efraín pone el pan en la tumba, de rodillas. Pone mezcal. Enciende el copal. Efraín, a su lado, dice: “Ya está. Ahora esperamos.”