
Afuera hace frío. Adentro hay luz. Brilla. La casa está llena. Alondra y Ulises están en la fila de los peregrinos, con velas en la mano. Perla está adentro, con los vecinos. Los de afuera cantan con tambores. Los de adentro contestan.
Alondra toca la puerta. No sabe la letra. Cantan bajito: “En el nombre del cielo, pedimos posada.” Adentro contestan fuerte: “Aquí no es mesón. No hay lugar.” La puerta no abre.
Segunda puerta. Tercera puerta. “No hay lugar”, cantan los de adentro. Alondra tiene los pies helados. La vela gotea sobre su mano.