
Marcela atiende en la clĂnica de la loma y entra al cafĂ© sin aliento. Deja una bolsa de papel en el mostrador y encima su maleta negra. El tinto de la mañana huele fuerte.
âNecesito un favor de dos minutosâ, pide Marcela. AndrĂ©s se pone de pie y se acomoda la correa. âYo subo a la clĂnica todos los dĂasâ, contesta.
Marcela ata la bolsa con un nudo y la señala. âSube eso a las dosâ, dice. âY no lo abres antes.â