
Un papel descansa en una silla vacía. Andrés sostiene el espaldar. Detrás del mostrador, Mariana toma café. Del techo cuelgan plátanos verdes y el aire huele a café tibio.
Entra Julián, un músico tímido del barrio, con su tiple. Observa la silla y se queda de pie. “Hola, amigo nuevo, esta silla es tuya”, saluda Andrés al papel.
Julián se quita la gorra. “Yo soy Julián, el del tiple”, contesta. Mariana le sirve tinto. Él señala la silla. “¿La silla es mía?”, pregunta.