
La selva densa de la península de Yucatán oculta tesoros ancestrales. El aire es húmedo y espeso, y el eco de los animales parece susurrar secretos de un pasado lejano. En el centro de la escena, un cenote se abre ante el grupo de arqueólogos, un abismo oscuro y misterioso que refleja el cielo azul de manera casi mágica. La entrada a este mundo subterráneo es imponente, pero lo que yace debajo de la superficie promete revelaciones mucho más profundas.
Mariana: Este es el lugar. Los mayas consideraban a los cenotes portales a Xibalbá, el inframundo. Si los rumores son ciertos, este puede ser uno de los más sagrados.
Ricardo: No sé si estoy más…