
En un taller colorido en las montañas de Oaxaca, figuras de alebrijes de todos tamaños y colores llenan las mesas y paredes. Con cuerpos de dragón, alas de mariposa y patas de león, estas criaturas parecen tener vida propia bajo la destreza de los artesanos . Tomás, un joven con gran habilidad, es guiado por su maestro, Don Beto, en el arte de dar forma a estas seres únicos. Su hermana Alma lo observa desde la entrada, con una mezcla de admiración y preocupación.
Tomás: Mira, Alma. Este es mi nuevo alebrije . Me gusta mezclar colores y formas diferentes.
Alma: ¡Es increíble! Pero… ¿no has notado algo raro? A veces parece que tus alebrijes te…