La maestra
Patricia, una joven maestra llega a la comunidad indígena de El Remanso, ubicada en la profundidad de la selva colombiana. Su compromiso con la educación la impulsa a enfrentar los desafíos de enseñar en una escuela rural con escasos recursos. Patricia, con su vestido floreado y un sombrero de paja para protegerse del sol, se encuentra frente a un grupo de niños indígenas que la miran con curiosidad.
Patricia: ¡Buenos días, niños! ¿Cómo están hoy?
Niños: (En coro) ¡Buenos días, profe!
Patricia: ¡Me alegra mucho verlos! Hoy vamos a aprender cosas nuevas. ¿Están preparados?
Niños: ¡Sííí!
Patricia: ¡Excelente! Primero, vamos a repasar las letras del abecedario.
Patricia comienza a escribir las letras en la pizarra, usando una tiza que se desmorona entre sus dedos. Los niños la siguen con atención, algunos repitiendo las letras en voz baja.
Niño 1: ¡Profe, yo ya sé las letras!
Patricia: ¡Qué bacano! ¿Puedes decirme la letra que sigue después de la "M"?
Niño 1: La "N".
Patricia: ¡Correcto! ¿Y después de la "N"?
Niño 1: La "Ñ".
Patricia: ¡Excelente! Me alegra que estés aprendiendo.
Patricia continúa la clase, enseñando a los niños a leer y escribir palabras sencillas. Usa materiales naturales como hojas, ramas y piedras para crear juegos educativos.
Niño 2: Profe, ¿y cuándo vamos a aprender a usar el computador?
Patricia: Me encantaría enseñarles a usar el computador, pero por ahora no tenemos uno en la escuela.
Niño 2: ¡Qué raye!
Patricia: Pero no se bajoneen, hay muchas otras cosas que podemos aprender. Les puedo enseñar sobre la naturaleza, sobre las culturas indígenas, sobre la importancia de cuidar el medio ambiente.
Niños: ¡Nos pondremos las pilas todos!
Patricia: Lo importante es que sigan aprendiendo y nunca dejen de tener curiosidad por el mundo.
Niños: ¡Sí, profe!
Al final del día, Patricia se despide de sus alumnos con un fuerte abrazo. A pesar de las dificultades, siente la satisfacción de estar haciendo una diferencia en la vida de estos niños.
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