En el barrio de Cali
Cali, Colombia. Un barrio popular vibrante y lleno de vida. Los aromas a café recién hecho se mezclan con el bullicio de la mañana. En un pequeño parque, bajo la sombra de un árbol de mango, se reúnen tres amigos inseparables: Cristina, Juan y Giselle.
Cristina: ¡Buenos días, parceros! ¿Ya desayunaron?
Juan: ¡Buenos días, Cris! Apenas me levantaba. ¿Trajiste mangos? ¡Qué rico!
Giselle: ¡Hola, vecinos! ¿Y ese olor a pandebono tan delicioso?
Cristina: (Ríe) ¡Adivinaron! Mi mamá preparó una tanda para el desayuno. ¿Quieren un poco?
Juan: ¡Yo sí, por favor! Me muero de hambre.
Giselle: ¡Yo también! Y un cafecito para acompañarlo.
Cristina: ¡Listo!
Juan: (Mordiendo un pandebono) ¡Uff, qué rico! Tu mamá cocina como los dioses.
Giselle: ¡Y este café está perfecto! Me ayuda después de la trasnochada.
Cristina: ¿Y a qué hora llegaste anoche? ¿Te fue bien en la rumba?
Giselle: ¡Sí, estuvo chévere! Bailamos hasta que nos dolieron los pies. Pero hoy tengo que madrugar para ir al mercado.
Juan: ¿Y qué vas a vender hoy?
Giselle: De todo un poco: frutas, verduras, especias... Lo que me traigan los campesinos.
Cristina: ¡Mucha suerte! Yo tengo que ir a la biblioteca a devolver unos libros. Luego me toca ayudar a mi mamá con la limpieza de la casa.
Juan: Y yo tengo que ir a trabajar. Me toca turno doble en el taller.
Giselle: ¡Ánimo, parceros! Que tengan un buen día.
Cristina y Juan: ¡Igualmente, Giselle!
Los tres amigos se despiden con un abrazo y se van por sus caminos separados. Más tarde, en el mercado:
Cliente: ¿Me da medio kilo de tomates, por favor?
Giselle: ¡Claro que sí! Aquí tiene.
Cliente: ¿Y tiene cilantro?
Giselle: ¡Sí, por supuesto! Aquí le tengo un manojito bien fresco.
Giselle observa a los demás vendedores del mercado. Algunos pregonan sus productos, otros conversan animadamente entre sí. En la biblioteca, Cristina iba llegando a devolver el libro.
Cristina: (Devolviendo los libros a la bibliotecaria) Buenas tardes, ¿me puede recomendar un libro sobre la historia de Cali?
Bibliotecaria: ¡Claro que sí! Aquí tiene algunos títulos que podrían interesarle.
Cristina se sienta en una mesa y comienza a leer uno de los libros. A su alrededor, otras personas estudian, leen o trabajan en silencio. En el taller, Juan está a unos minutos de tener su descanso.
Juan: ¡Este trabajo es duro, pero me gusta! Me siento orgulloso de lo que hago.
Juan se concentra en su trabajo, mientras sus compañeros de taller bromean y conversan. El taller es un lugar donde se respira camaradería y esfuerzo.
Juan: Me siento afortunado de tener estos amigos y este trabajo. La vida en Cali no es fácil, pero hay muchas cosas por las que estar agradecido.
Al final del día, los tres amigos se reúnen de nuevo en el parque.
Cristina: ¿Cómo les fue hoy?
Giselle: ¡Uf, vendí casi todo! Estoy agotada, pero contenta.
Juan: Yo también estoy cansado, pero satisfecho. Terminamos un proyecto importante en el taller.
Cristina: ¡Me alegra que les haya ido bien! Yo aprendí mucho sobre la historia de Cali. Este libro es fascinante.
Los amigos comparten sus experiencias del día mientras comen pan de bono y toman café. La noche cae sobre el barrio, y las luces de las casas se encienden una a una.
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