
Fernando, un joven paisa de 25 años, con sueños de grandeza y una mente inquieta, se embarca en la aventura de crear su propia empresa de software en Medellín. Su ciudad natal es un campo de batalla para los emprendedores, donde la competencia es feroz y los recursos escasos.
Fernando: (Pasa la mano por su frente sudorosa, mientras observa la pantalla del computador llena de código) ¡Este algoritmo me tiene frito ! Llevo horas intentando que funcione y nada.
Elena: Tranquilo, Fer, no te exijas tanto. Roma no se construyó en un día .