
En un pequeño pueblo de Antioquia, las casas están separadas por grandes campos y montañas que parecen vigilarlas en la distancia. El aire frío de la noche entra por las ventanas de la casa de la abuela Rosa, mientras las velas en la mesa parpadean, creando sombras que se mueven lentamente por las paredes de la vieja casa de madera. Afuera, el sonido de los grillos y el río cercano añade un toque misterioso a la atmósfera.
Alejandra: Abuela, ¿es cierto lo que dicen sobre la Llorona ? ¿De verdad se aparece por aquí?
Felipe: Claro que no, Alejandra. Eso solo son cuentos para asustar a los niños.