
La finca de Tío Julián se encuentra en lo alto de una colina, rodeada por montañas verdes y plantaciones de café que se extienden hasta donde alcanza la vista. El aire fresco del Quindío llena los pulmones de Lucas y María, mientras el sonido de los pájaros y el murmullo de un río cercano les da la bienvenida. La finca, con su gran casa de madera y techo de tejas rojas, parece un refugio en medio de la naturaleza.
Lucas: ¡Wow, María! ¡Mira toda esta naturaleza! Nunca había visto algo tan verde. ¿De verdad vamos a ayudar en la cosecha del café?
María: Eso dijo el tío. Pero, ¿sabes cómo se hace? Yo tampoco tengo ni idea de cómo es una cosecha.