
El tren de La Sabana avanza lentamente, serpenteando entre los paisajes verdes y montañosos que rodean Bogotá. El aire fresco entra por las ventanas del vagón, llevando consigo el aroma del campo, mientras el tren se mueve suavemente sobre los rieles antiguos. A lo lejos, se ven vacas pastando y pequeños pueblos que parecen congelados en el tiempo. Es un viaje que transporta no solo por el paisaje, sino también por las historias y leyendas que guardan estas tierras.
Manuel: Qué vista tan espectacular, Clara. No sabía que Bogotá estaba rodeada de tanta naturaleza.
Clara: Es increíble. He escuchado hablar tanto del tren de La Sabana, pero es mi…