
El bullicio del mercado de MedellĂn es envolvente. Los vendedores gritan sus ofertas mientras el aroma de frutas frescas, hierbas aromáticas y comidas tĂpicas inunda el aire. Los colores vibrantes de las frutas, las verduras apiladas con esmero y las artesanĂas locales se mezclan con el ir y venir de los clientes. Puestos de todo tipo se alinean bajo techos de lámina que apenas protegen del sol, creando un ambiente cálido y autĂ©ntico. AquĂ, cada rincĂłn cuenta una historia y cada vendedor tiene una anĂ©cdota que compartir.
Mateo: (observando a su alrededor) — Uy, esto es más grande de lo que imaginé. ¡Qué montón de colores! ¿Por dónde empiezo?
An…