
El pequeño pueblo de Santander está decorado con banderines de colores que cuelgan de las casas, mientras los puestos de comida llenan las calles con el aroma a maíz asado. En el centro de la plaza, se escucha música tradicional, y la gente se reúne para celebrar el famoso Festival de la Arepa . Julián y Sofía caminan entre la multitud, sorprendidos por la variedad de arepas que ven en cada esquina.
Julián: ¡Sofía, mira cuántas clases de arepas hay! No sabía que había tantas versiones.
Sofía: Yo tampoco. Sabía de la arepa de maíz blanco y la de choclo, pero aquí tienen de todo. Mira, esa tiene carne, queso y hasta chicharrón .