
La plaza del pequeño pueblo costeño está llena de vida. Las luces colgadas entre los árboles iluminan el ambiente festivo, mientras la brisa marina refresca a los asistentes. La música de tambores y gaitas resuena en el aire, invitando a todos a moverse al ritmo de la cumbia . La gente, vestida con trajes coloridos, se reúne alrededor del centro de la plaza donde los bailarines mueven sus pies al compás de los tambores. El ambiente huele a fritos y arepas, y las risas y charlas llenan el aire con alegría.
Laura: ¡Esteban, mira toda esa gente bailando! ¡Es espectacular! Nunca había visto algo así.
Esteban: ¡Es increíble! El ritmo de la cumbia…