
Es una mañana soleada en Ciudad de México. Las calles están llenas de vida, con el bullicio de coches, vendedores y el aroma inconfundible de comida callejera que invade el aire. En una esquina, un puesto de tacos al pastor tiene una fila de clientes que esperan ansiosamente su turno, mientras el trompo de carne gira lentamente bajo el fuego. Diego, Valeria e Iván, con mochilas al hombro, comienzan su recorrido en busca de los mejores tacos del país.
Diego: Por fin, ¡el momento ha llegado! Tacos al pastor , los originales, en la mera CDMX. Esto es el paraíso, amigos.
Valeria: No exageres, Diego. Aún nos faltan los de cochinita en Yucatán. Esos…